rock

Macarthur, el General Rebelde

El día que Macarthur eligió instrumento poseía un Renault Twingo, este y no otro es el motivo porque asegura que desechó el piano de cola y eligió la armónica.

Macarthur, el General rebelde, se hace preguntas y busca sus respuestas, así ha comprendido la masiva caída de pinos de la última nevada o ha encontrado el origen de expresiones como mis cojones 33

Frank Black

Francisco Negro, también conocido como el Pixie obeso, vuelve a asomar su enorme cabeza. Cutre, desgarbado, caótico, despreocupado y guarro: así se escribe Frank Black. Un tipo al que, desde ya, podemos definir como el hombre más punk del planeta.

Eric Jiménez

Con seis años mi padre me encañonó con una pistola.

Ni siquiera recuerdo su nombre. Con diez ingresé en la Falange porque quería tocar el tambor.

Mis mayores influencias musicales han sido la Semana Santa y mi primera hostia, la que me dieron al nacer, quizá la más artística y la menos dolorosa.

Me casé con dieciséis.

Más tarde empecé a consumir drogas para evadirme.

Debería haber muerto antes de los treinta.

Durante estos cuarenta años he golpeado la batería como la vida me ha golpeado a mí, con todas sus fuerzas.

All Things Must Past

Las nuevas aberraciones musicales hacen que el productor pueda llegar a evocar la imagen del delirante Doctor Frankenstein dando vida a un amasijo de trozos de carne muerta. Consiguiendo evitar que desafine el hijo de la viuda del torero, que no desentonen latinos musculados bailando desenfrenadamente, incluso logrando que vocalicen aquellos a quienes no son capaces de entender cuando pronuncian su nombre.

Conociendo a los facultativos de nuestra Clínica no esperareis que hoy hablemos de rever o auto tune, esto va de composición, grabación, mezcla y masterización, de ideas, de guías espirituales y espirituosas, de proyectos, también, porque no, de gente capaz de joder una obra maestra, de rajar la meninas, de mearse en la fontana de Trevi, los productores musicales.

The House of the Rising Sun

En estos días en los que los necrófagos digitales se empeñan en no enterrar los sobrecogedores ataúdes blancos, nosotros dedicamos nuestros esfuerzos a desenterrar canciones.

Sabemos que los carroñeros son útiles para el ecosistema al eliminar restos orgánicos, pero estos carroñeros mutados en embalsamadores se empeñan en exhibir los restos hasta la rentable aparición de nuevos despojos.

El mundo al revés, queda en la superficie, a la vista lo que no debería exhibirse, por muchos dividendos que generen los detalles más sucios y se pierden los autores de las canciones, el origen de los cantares. Reclamamos hoy el interés de la belleza, en días en los que pretenden hacernos creer en el interés la descomposición de los cuerpos, nosotros queremos entrar en las mil casas del sol naciente.

Directos de Televisión, el Género Perdido

En las habitaciones de esta clínica tapamos el agujero de las monedas de nuestros televisores el mismo día que las cadenas retiraron la música de sus programaciones.

No recordamos la fecha exacta en que en la parrilla televisiva dejaron de cocinarse virtuosos guitarristas y carismáticos cantantes para llenarse de carnaza, jóvenes turgentes ofreciéndose a machirulos musculados, famosillos cocainómanos acelerados y gritones, juguetes rotos en islas lejanas, fracasados escolares encerrados en casa haciendo su trabajo del dormir o del rascarse.

El televisor que hoy daña la vista nos descubrió grupos maravillosos, era el único vehículo que los chicos de provincias teníamos para viajar a las grandes capitales y escuchar los grupos que sonaban en la radio, la única manera de ponerle cara y ojos a quien se escondían en nuestros vinilos y casetes, pero los músicos desaparecieron de las pantallas, se escondieron en otras plataformas y nuestro sitio en el sofá tiene desde entonces menos sentido, es menos cómodo, y menos reconfortante.

160 metros: una historia del rock en Bizkaia

“160 metros: una historia del rock” es un proyecto dirigido por Álvaro Fierro y Joseba Gorordo que narra la transformación urbana que tuvo lugar en los años 90 en ambos márgenes de la ría de Bilbao desde el punto de vista del rock. Un viaje musical y cultural, una combinación de revival y actualidad, de material de archivo y de seguimiento de la vida de sus protagonistas.

El título hace referencia a la distancia que separa ambas márgenes de la ría, con el Puente Colgante como testigo (in)móvil y mudo, remarcando las diferencias sociológicas y económicas que se materializaron, en un contexto de desindustrialización y de construcción del Museo Guggenheim, en dos escenas de rock diferentes y hasta dos formas de ver la vida. La de la margen izquierda con un corte más punk y social (Eskorbuto, Parabellum, Zarama, etc.) y la de la derecha, con lo que se denominó Getxo Sound, con un carácter más hedonista y global (El Inquilino Comunista, Los Clavos, Lord Sickness, etc.)