tullidos

Mª Dolores Pradera y más…

Hemos asistido en pocos días a la muerte, de toda la genialidad, la generosidad y el talento que vivían en la hombruna voz de Dña María Dolores Pradera.

Y al enterramiento del muerto que se resistía a ser llevado a la sepultura, pero los cadáveres a la intemperie siempre terminan apestando. Solo nos ha sorprendido quien cogió la pala.

La cara y la cruz del ser humano. El esplendor de la cantante y la mezquindad del poderoso. La necedad del presidente y el talento de la artista. Los jazmines en el pelo y el olor a podrido del cadáver.

Directos de Televisión, el Género Perdido

En las habitaciones de esta clínica tapamos el agujero de las monedas de nuestros televisores el mismo día que las cadenas retiraron la música de sus programaciones.

No recordamos la fecha exacta en que en la parrilla televisiva dejaron de cocinarse virtuosos guitarristas y carismáticos cantantes para llenarse de carnaza, jóvenes turgentes ofreciéndose a machirulos musculados, famosillos cocainómanos acelerados y gritones, juguetes rotos en islas lejanas, fracasados escolares encerrados en casa haciendo su trabajo del dormir o del rascarse.

El televisor que hoy daña la vista nos descubrió grupos maravillosos, era el único vehículo que los chicos de provincias teníamos para viajar a las grandes capitales y escuchar los grupos que sonaban en la radio, la única manera de ponerle cara y ojos a quien se escondían en nuestros vinilos y casetes, pero los músicos desaparecieron de las pantallas, se escondieron en otras plataformas y nuestro sitio en el sofá tiene desde entonces menos sentido, es menos cómodo, y menos reconfortante.